Candidatos al Premio Producto Alimenticio más Engañoso del 2017.

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(02/11/2017) Ya se ha puesto en marcha el concurso organizado por Foodwatch para escoger al ganador del premio al Producto Alimentario más Engañoso del Año 2017. Este año tenemos a cinco candidatos que reúnen las condiciones necesarias para serles otorgado este característico premio que, en realidad, es una denuncia y una forma de ejercer presión a las empresas alimentarias para que dejen de mentir a los consumidores, sea por los ingredientes, por el etiquetado, por la publicidad, etc.

 

Foodwatch Alemania, entidad que lucha por la transparencia alimentaria, actuando contra la mala praxis de la industria agroalimentaria, defendiendo los intereses y derechos de los consumidores para que puedan acceder a alimentos de verdad, saludables y seguros, ha convocado una nueva edición del Premio al Producto Alimenticio más Engañoso del Año (Goldener Windbeutel) y estos son los candidatos de este año:

 

Las galletas para bebes Alete, destinadas a pequeños a partir de 8 meses de edad, para morder con sus primeros dientes o añadir trituradas al puré. Dicen tener unas magníficas propiedades nutricionales y no llevar sal añadida, pero el azúcar y el aceite de palma son dos de los ingredientes principales. Con un 25% de azúcar, la organización ve un sinsentido proporcionar tanta azúcar a un bebe.

 

 

Bauer Protein y su bebida proteína con base láctea y sabor a vainilla, es el segundo candidato, ya que sus 23 gramos de proteína no son necesarios para los deportistas hasta el punto de que se pague un 50% más de lo que se paga por otras leches sabor vainilla con composición similar.

 

El tercer candidato es la Sopa Lacroix Oxenschwanz de Continental Foods, ya que se trata de una sopa de rabo de buey que no contiene rabo de buey.

 

Los Kellogg´s Urlegenden Muesli, producto a base de muesli con cereales crujientes, semillas de chía, arándanos, manzanas, semillas de girasol y uva pasa blanca, y su 20% de azúcares añadidos, aceite palma, saborizantes y aditivos artificiales, es el cuarto candidato.

 

El quinto candidato es el aceite vegetal Becel Cocina Omega-3 de Unilever, que contiene una combinación de aceites de girasol, colza y linaza, que según la compañía, aporta un elevado valor en ácidos grasos omega-3 y omega-6 poliinsaturados. Sin embargo, estos elementos son minoritarios y otros aceites similares de la misma marca contienen más ácidos grasos omega-3 y omega-6 poliinsaturados, siendo más económicos.

 

 

Este listado de productos es sometido a votación por los consumidores a través de la red, se trata de productos alimentarios que se distinguen por suponer un fraude, sea por sus ingredientes, por el etiquetado, siendo los finalistas de una lista anterior compuesta por un gran número de productos que podrán considerarse como fraudulentos.

 

Con este tipo de actos, se consigue ejercer presión en la industria alimentaria y sobre los Gobiernos nacionales y comunitarios. La finalidad no es otra que se pongan en marcha medidas legislativas que sean garantía de transparencia, calidad y seguridad, aunque lo cierto es que desde que se otorgan este tipo de “premios”, la organización ha conseguido que, en muchas ocasiones, las empresas alimenticias rectifiquen.

 

Los mercados alimentarios están abarrotados de #EtiquetasTrampa, ya que la industria ha aprovechado durante mucho tiempo que los consumidores no leyesen las etiquetas. Por otro lado, las leyes actuales parecen jugar a favor de la industria ya que permiten que se sigan llevando a cabo ciertas prácticas. Por ejemplo, se puede llamar sin problemas a una pasta rellena “ravioli con trufa” aunque el contenido en trufa que contiene, y según se indica en la etiqueta, sea únicamente de un 0’0005%. Un ingrediente plenamente minoritario se transforma en el protagonista de la presentación del producto.

 

Estos son los cinco productos aspirantes a este vergonzoso premio que, por supuesto, ninguna empresa quiere recibir.