"Para Marín Giménez, innovar es adelantarse en implantar nuevas tecnologías". Entrevista a Antonio Sáez, Director Técnico de Marín Giménez.

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(24/07/2017) La empresa Marín Giménez, fundada en el año 1957, es una empresa especializada en la elaboración de frutas para uso industrial. El objetivo básico de esta compañía, sita en la localidad murciana de Moratalla, es lograr productos con un alto estándar de calidad y de seguridad en condiciones de competencia, estando presente actualmente en los sectores lácteos, bebidas, confituras y nutrición/alimentación infantil.

 

De tradición familiar, es en la actualidad un referente dentro del sector, tanto por su renovada tecnología para envasado aséptico aplicada a fruta particulada, como por el continuo desarrollo de nuevos productos a medida para cada uno de sus clientes, para los que pone a su disposición la mejor calidad posible, un servicio versátil y una distribución eficaz en toda su gama de productos. Todo ello es posible gracias a un gran equipo humano al que se han transmitido los valores de la familia y que contribuyen activamente en el progreso tecnológico y de avance en seguridad alimentaria.

 

Para conseguir estas metas, es fundamental una adecuada coordinación con todas las áreas de la empresa, resultando imprescindible la mejor dirección técnica posible dentro de la compañía. En Marín Giménez, esa dirección es desarrollada por Antonio Saéz de Gea, con el que tenemos el placer de charlar en www.sigmabiotech.es

 

 

1. Antonio, muchas gracias por atendernos. Cuéntenos su historia hasta que llegó a Marín Giménez y cómo cree que ha evolucionado el sector de frutas y verduras en los últimos años.

 

Muchas gracias a vosotros por permitirme asomarme a la ventana de www.sigmabiotech.es

 

Resumir una trayectoria de 42 años en pocas palabras no es fácil, pero trataré de ser breve. En mis tiempos de estudiante de Ingeniería Técnica en Química Industrial (1970-1973) ya sentía cierta inclinación hacia el mundo de la alimentación, de hecho mi Proyecto Fin de Carrera estaba basado en una instalación para obtener Zumo de Tomate Concentrado y fue entonces cuando inicié mi camino por el mundo de la conservación de alimentos. La verdad es que he sido un afortunado ya que lo que soñaba de joven lo he podido desarrollar de mayor y, además, de forma ininterrumpida durante más de cuatro décadas (1975-2017).

 

Mis comienzos profesionales fueron en una fábrica tradicional de conservas en la que se trabajaba con productos como la alcachofa, albaricoque, melocotón, pera o mandarina. Todo se envasaba en latas de hojalata y tenía como destino el consumidor final. En 1978, me incorporé a otra empresa más cercana al domicilio familiar por motivos personales. Se llamaba Francisco Sánchez López S.A. y en ella desempeñé las funciones de “El Químico”, figura profesional que venía  a sustituir al “Maestro de Conservas” tradicional en todas las empresas del sector. Las nuevas exigencias del mercado estadounidense, como el pH en Pimiento y Recuento Howard en Tomate, nos abrieron las puertas de las empresas a los Químicos, que por ser titulados, teníamos la obligación de saber un poco de todo. En esta empresa, tuve la gran suerte de que los dueños tenían muy arraigada la idea de la Calidad y la introducción de nuevos productos, por lo que durante 14 años hicimos bastantes desarrollos que, después con el tiempo, se han popularizado. Como muestra os diré que antes del famoso gazpacho Alvalle, nosotros envasábamos gazpacho en tarros de cristal de 1 litro y los exportábamos a Bélgica. También las famosas 12 uvas de la suerte (uvas peladas y sin semilla) que más tarde popularizó otra empresa, fueron un desarrollo de “FSL S.A.”.

 

Y de ahí, el salto a mi destino final, Marín Giménez Hnos. S.A. a la que llegué en el 92 y hasta la fecha. Si mucho disfruté de mis anteriores desempeños, aquí encontré la horma de mi zapato, ya que la familia Marín me ha dado su confianza a lo largo de los últimos 25 años, dejándome que dé rienda suelta a mi vena innovadora, tanto en el desarrollo de nuevos productos como en la mejora de procesos (eso que ahora llaman Lean Manufacturing).

 

En cuanto a la evolución del sector, pienso que en lo que llevo expuesto, ya dejo entrever lo que ha sido. En Murcia el sector conservero ha tenido un gran arraigo y gracias a una generación de grandes emprendedores, en la década de los 50 dieron lugar al nacimiento de muchas empresas que, como dicen en mi pueblo, nacieron debajo de un albaricoquero. Personas como Antonio Marín, los hermanos Hernández Pérez, la familia Prieto, Hernández Contreras, Cobarro, Pérez Escámez, Sánchez López, Carreño Cuadrado y muchísimas más, fabricaban muy bien, por aquel entonces, para los medios técnicos de los que disponían. Los técnicos de mi generación tuvimos la suerte de contar con un centro, que años más tarde sería el actual CTC, llamado IOATS (Instituto de Orientación y Asistencia Técnica del Sureste) en el que bajo la tutela de Antonio Serrano, Antonio Hernández, Jose Miguel Cascales, Enrique García y dirigidos por D. Ginés Guzmán, empezamos a instruirnos en la “Tecnología de los Alimentos”, que más tarde sería una especialidad Universitaria. Todos nos mirábamos en el espejo que representaban los primeros técnicos: Pedro Sánchez Campillo (La Molinera), Jose María Navarro (Cobarro Hortícola) y Pedro Abellán (Hero España).

 

Perdonad la extensión, pero no sería justo hablar de evolución sin recordar a estas grandes personas que nos enseñaron a dar los primeros pasos en este mundo de la conservación de alimentos. Gracias a sus esfuerzos y a todos los que hemos venido detrás con el paso del tiempo, se ha ido adquiriendo mucho conocimiento, fundamental para obtener alimentos cada vez más seguros y más saludables.

 

 

2. En un sector tan competitivo como este ¿cómo se consigue la ansiada diferenciación sin ‘jugar’ con el factor precio?

 

Para diferenciarse en este sector y pienso que, en cualquiera, hay que estar muy atento a las tendencias que marca el mercado y, si puede ser, adelantarse a la competencia en dar respuestas a las demandas. Esto, que parece sencillo, sin los recursos necesarios sería imposible. En Marín Giménez ha sido necesario estructurar la empresa en distintos departamentos que permiten atacar todos los frentes diferenciadores, contando con un Departamento de I+D+i, otro de Gestión de Calidad y Medio Ambiente, otro de Ingeniería y otro de Mejora Continua, todos coordinados con una eficaz Dirección y Control de la Producción. Si a esto añadimos que, entre la Dirección Financiera y el resto de Departamentos, especialmente el de Producción, se analizan minuciosamente costes y posibles mejoras (Capacidades de la línea, introducción de mejoras técnicas disponibles y eficiencia del personal), el resultado será ser competitivo.

 

3. España, históricamente, es un país en donde el sector hortofrutícola ha contado con especial relevancia. ¿Qué innovaciones han sido claves para que el sector tenga crecimientos anuales de forma tan continuada en los últimos años? ¿Sin inversión en innovación hubiera sido posible llegar a estas cotas?

 

Todas las empresas que conozco en el sector han tenido que hacer grandes inversiones en los distintos ámbitos que antes apuntaba, en unos casos por iniciativa propia, en otros debido a la legislación y en otros por la demanda de los clientes que exigen productos más seguros (cumplimiento de las normas BRC e IFS). Así se han introducido nuevas tecnologías que han ido perfeccionándose con el paso del tiempo.

 

En el caso de Marín Giménez una decisión clave fue el paso de la conserva tradicional (envasado en latas de frutas y verduras) al envasado en aséptico para industria. Este cambio nos ha permitido subsistir a los peores momentos para el sector y, después, una vez dominada esta tecnología, hemos podido dar un paso más en el desarrollo de nuevos productos; por ejemplo, aquellos llamados “de segunda transformación”. Estoy convencido de que sin Inversión en Innovación no hubiésemos podido dar este salto.

 

Déjame decirte también que ahora todos hablamos de Investigación e Innovación como motores para la supervivencia empresarial pero ninguna de estos dos factores se podrían dar sin la aportación de otras dos palabras que también empiezan por “I”: Imaginación e Ilusión. Estos dos valores son clave para el éxito empresarial y nunca se deben perder o dejar de buscar.

 

 

4. El lanzamiento de productos innovadores, llamativos y con amplias gamas de sabores, capta la atención de consumidores de cualquier rincón del planeta ¿Qué ofrece Marín Giménez que no tengan el resto de competidores en su portfolio?

 

En Marín Giménez tenemos dos líneas de productos principales:

 

La llamada “primera transformación” en la que envasamos frutas y verduras en aséptico, en envases industriales de 200 y 1000 litros que destinamos a clientes de “segunda transformación” (Industrias de zumos, preparados de frutas, mermeladas, etc…) y también somos productores de esa “segunda transformación” en la que, con los productos envasados en aséptico, hacemos un nuevo producto ya preparado para la industria láctea (fabricantes de yogur, principalmente).

 

En esta segunda transformación el rango de productos es tremendamente amplio y las innovaciones están a la orden del día. Además de realizar productos por encargo, también tratamos de adelantarnos a los clientes y sorprenderlos con propuestas innovadoras y que creemos podrían funcionar en el mercado.

 

Si a todo esto añadimos que la familia Marín cuenta con fincas de fruta propia que producen grandes cantidades de albaricoque y melocotón, en algunos de nuestros productos podemos ofrecer a los clientes que la fruta llegue directamente desde “el campo a la mesa” controlada totalmente por nosotros.

 

5. ¿Cree que el grado de importancia que tiene la innovación en este sector es aún más relevante si lo comparamos con otros de la industria agroalimentaria?

 

Para nosotros innovar no es solamente sacar nuevos productos al mercado, que también es importante. Para nosotros innovar es adelantarnos en implantar nuevas tecnologías en nuestro proceso productivo, que nos permitan ser más competitivos, evitando generar desperdicios.

 

 

6. La sociedad ha ido evolucionando muy rápido y las empresas tienen que adaptarse continuamente a los cambios en el comportamiento del consumidor (familias más pequeñas, menos tiempo dedicado a la cocina, etc.) ¿Cree que Marín Giménez consigue satisfacer con su actual portfolio todas las necesidades de esta nueva sociedad?

 

Marín Giménez lleva años especializada en la fabricación de productos para su utilización por otras industrias elaboradoras. Nuestro ánimo permanente es ofrecer soluciones a nuestros clientes que les permitan abordar el desarrollo y la comercialización de nuevos productos con garantías de calidad y con elementos diferenciadores que atraigan al consumidor. Centramos nuestro esfuerzo innovador en la mejora de las características naturales de los productos y en la preservación de las mismas a lo largo del proceso industrial. El consumidor quiere productos más naturales, con pocos ingredientes y una amplia gama de sabores. Quisiera destacar en este punto el fuerte crecimiento que están experimentando las bebidas de mezcla de frutas y hortalizas, segmento que en nuestra empresa se encuentra bien posicionada en equipamiento y experiencia.

 

7. ¿Por su experiencia y trayectoria profesional, ¿hacia dónde se dirige el futuro de este sector para seguir siendo competitivo?

 

Estoy convencido que el futuro del sector pasa por la introducción de los últimos avances tecnológicos en el momento preciso, aplicar las técnicas de mejora continua en las que se potencia el valor de las personas y, por supuesto, en la colaboración de las empresas con los colectivos que dominan el Conocimiento: Universidades, Centros Tecnológicos y empresas como Sigma Biotech, dedicadas a la investigación y al desarrollo de nuevos productos, pero conociendo las necesidades del mercado.