La importancia de la innovación para la industria de Alimentación y Bebidas en España.

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(22/06/2017) La industria de la alimentación y las bebidas ha sido un actor clave en el crecimiento económico dentro y fuera de España, tal y como lo demuestran los números que indican que, continúa siendo el primer sector industrial del país.

 

Y es que este sector siempre ha desempeñado un papel fundamental en la sostenibilidad de la economía nacional como generadora de riqueza, a través de las 30.000 empresas que conforman el mismo, rol cuya importancia ha ido aumentando año a año.

 

Asimismo, su labor de representación de la cultura e imagen de España refuerza su función de referencia fuera de nuestras fronteras, en una actuación de promoción y transmisión de la seguridad, calidad, sabor de los alimentos y bebidas de origen español. Para avalar su competitividad y correcta respuesta a las necesidades de los clientes, el sector ha dado especial atención a potenciar una de las herramientas imprescindibles para garantizar su sostenibilidad: la I+D+i.

 

Aumenta la inversión en I+D+i, aumenta el crecimiento del sector

 

 

Los últimos datos recogidos reflejan una tendencia positiva de la inversión en los departamentos de I+D+i por parte de las empresas de la industria de la alimentación y las bebidas. El gasto se ha visto incrementado en unos 600 millones de euros (3,5% más con respecto al año anterior), un progreso que le aventaja con respecto al total de la economía de un sector como el de la industria manufacturera.

 

Los esfuerzos de la industria avanzan ya hacia una serie de objetivos que el propio mercado se ha impuesto y que son valorados positivamente por los consumidores. Nos estamos refiriendo principalmente a lograr un entorno productivo moderno, integrado en el concepto de Industria 4.0 y sostenible que apueste por la innovación en la gestión de residuos y subproductos, así como a través de medidas que fomenten la eficiencia energética.

 

 

 

Lo más destacable es la implicación de la innovación, con el fin de mejorar el bienestar de la sociedad, que es el resultado de invertir en la calidad y seguridad de los alimentos a la vez que adaptar a las necesidades de los consumidores en diferentes etapas de la vida. Los conceptos de calidad, seguridad y variedad de productos son la mejor carta de presentación ante el consumidor y representan una gran partida para aumentar la competitividad de las empresas en un mercado globalizado en el que, día a día, consolidamos nuestra buena reputación. Invertir en aquello que nos aventaja por delante de nuestros competidores directos es una obligación y una responsabilidad que el sector ya está afrontando.

 

Los criterios operativos, técnicos o financieros han dejado de ser los mecanismos que rigen el crecimiento y supervivencia de las empresas, hablando ahora de una filosofía que impregna e involucra a todas y cada una de las áreas empresariales. Existe una relación directa entre la función de la innovación y la creación de valor innovador mediante la cooperación, con el incremento del rendimiento empresarial.

 

Debido a ello, hay que dar un paso adelante en la adquisición de equipos que mejoren la capacidad productiva, así como potenciar la formación y talento de personal cualificado para desarrollar proyectos de los que obtengamos ventajas competitivas.

 

El sector debe hacer frente a una realidad inminente: crear un entorno productivo sostenible en el que se garantice la competitividad de las organizaciones. El sector está muy comprometido en la aplicación de una I+D+i que promueva el respeto al medio ambiente. Las empresas son los que mayor interés tienen que mostrar en que ésto se haga real puesto que el cuidado y protección del medio ambiente es responsabilidad de todos, y teniendo en cuenta nuestra interacción y dependencia de él, parece que está ligado a la supervivencia del sector a largo plazo.

 

La industria de alimentación y bebidas cada vez es más innovadora

 

 

La ocasión de competir en un mercado global y la posición de proximidad al consumidor son factores que nos impulsan a estar más cerca de sus intereses y necesidades. No hay que olvidar que el perfil de consumidor ha cambiado imponiendo nuevos hábitos de consumo que requieren de un esfuerzo innovador para adaptarse a este nuevo ambiente. De esa forma, cada día aparecen nuevos productos, ingredientes, productos adaptados a los distintos segmentos de población, innovaciones en el diseño de envases o procesos de comercialización. Y es que la industria de alimentación y bebidas es innovadora, de eso no hay duda, y se esfuerza día a día en demostrarlo a diario.

 

En definitiva, es esencial que la sociedad española sea consciente de nuestro liderazgo innovador en la industria de alimentación y bebidas, por lo que es necesario transmitirlo más allá de lo atractivo de un envase o cualquier elemento del marketing-mix de un producto. Se trata de una oportunidad que genera un gran valor añadido y representa un ilusionante camino en el que es necesario implicarse como industria.

 

La innovación no es una opción a poder seguir en la industria de la alimentación y bebidas, sino una apuesta obligatoria para hacer frente al mercado global al que hacíamos referencia anteriormente, un mercado cada vez más competitivo y comprometido con el progreso y la sostenibilidad. Este cometido se dará por finalizado cuando logremos hacer de la innovación un activo transversal, en el que la suma del esfuerzo y colaboración de todos los eslabones de la cadena alimentaria, ayuden a hacer del sector un entorno dinámico y generador de economía del conocimiento.