La industria cárnica cada vez más adaptada a las nuevas tendencias.

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(11/07/2017) La industria cárnica está siendo uno de los sectores que mejor ha sabido adaptarse a las necesidades del mercado, con nuevas propuestas que revelan recetas cada vez más elaboradas y adaptadas a las diferentes necesidades, sencillas de preparar y evocadores de sabores procedentes de cualquier rincón del mundo.

 

La industria alimentaria está sufriendo un torbellino de cambios en la última década, asociados, especialmente, a las transformaciones que se van produciendo en la sociedad, así como a la forma que tenemos de consumir, relacionarnos y comunicarnos.

 

Actualmente, todas las industrias y sectores, entre ellos el alimentario, están influenciados por las tendencias que se generan en las redes sociales, no sólo a nivel nacional sino mundial, porque una tendencia que, por ejemplo, aparece en tierras japoneses, cuna de la innovación, acaba llegando antes o después a nuestro país.

 

En lo referente a la industria cárnica y sus derivados, se ha advertido de que la innovación fluye principalmente a través de los siguientes factores:

 

Salud, un gran motivo

 

 

Si volvemos la vista atrás, en los lineales de los derivados cárnicos la innovación no iba más allá de reducir el contenido en sal o grasa.

 

No obstante, esta tendencia ha dejado de ser así y en los lanzamientos de los últimos años encontramos alimentos con funcionalidades añadidas. El consumidor ya puede conseguir productos enriquecidos con diferentes tipos de fibra, fibra de guisante, de avena o de bambú, así como otros ingredientes que le reportan más valor al producto final.

 

A nivel mundial, esta tendencia va más allá y los productos cárnicos empiezan a incorporar ingredientes exóticos como la quinoa, cáñamo, alcachofa, chía, entre muchos otros.

 

Sabores exóticos, atractivo para los consumidores

 

 

El siguiente apoyo en el que se basan los fabricantes son los sabores exóticos. El consumidor ya no quiere solo carne fileteada, embutidos o fiambres, sino productos que le recuerden a un lugar o le transmitan una sensación o emoción.

 

Para ello, ha sido esencial la inclusión de nuevos ingredientes, especias o salsas. Este tipo de mejoras, añaden valor al producto, porque comer ha pasado de ser un acto necesario a ser un acto en el que, mediante la alimentación, se puede vivir una nueva experiencia, cosa que el cliente valora en gran medida y cada vez más.

 

Sencillez, tendencia cada vez más consolidada

 

 

Este tipo de innovación va muy asociada a la siguiente tendencia: la sencillez o facilidad del consumo. Todos somos conscientes de que la vida ha cambiado: la estructura familiar, la forma de comer o el simple hecho de querer dedicar más tiempo a nosotros mismos.

 

Por supuesto, la industria alimentaria también se ha dado cuenta de este hecho y hace lo imposible por cubrir y superar las expectativas de los consumidores, como, por ejemplo, preparar elaboradas recetas o exóticos platos listos para consumir que no sabríamos ni cómo empezar en casa y que, en estos casos, solo necesitan un toque final para su elaboración final.

 

Sustitutos de la carne, nuevo segmento creciente

 

 

Todas estas novedades no han parado de crecer y ocupar lineales en supermercados y análisis de tendencias, pero, como comentábamos al inicio del artículo, la reina o rey del baile son los sustitutivos de la carne, algo que parecía inimaginable para una gran industria cárnica: elaborar derivados cárnicos sin carne.

 

En primer lugar, se comenzó a introducir gradualmente proteína vegetal en estos productos, primordialmente debido a la preocupación del consumidor por su salud, que buscaba equilibrar el consumo de proteínas e incrementar la proporción de proteínas de origen vegetal.

 

 

Posteriormente, llegaron las figuras de los vegetarianos, veganos y flexitarianos, quienes exigen productos más accesibles y con más presencia en grandes superficies, nicho de la población que cada día que pasa crece más.

 

La industria de la alimentación no deja de avanzar, sorprender y acomodarse a las nuevas necesidades y expectativas de los consumidores, quienes finalmente son los que tienen la decisión final de compra. Hoy en día, el juicio que pueda tener cada consumidor y el valor que se le otorgue a la experiencia de un determinado producto puede verse reflejada en redes sociales como Facebook, Instagram, Twitter, blogs, etc.