Platos preparados de alta calidad: el nuevo reto de los fabricantes de alimentos.

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(04/05/2017) El envejecimiento de la población mundial ya es un hecho. Sólo en Europa, la población mayor de 55 años supera ya el 30% del total, tendencia creciente que continuará en el futuro. Esta situación provoca la adaptación de múltiples industrias a este gran cambio demográfico, el cual está afectando de forma muy notable a la industria alimentaria, sobre todo en la parcela de platos preparados. Y es que los consumidores inmersos en esos rangos de edad son un gran reto para los fabricantes de comida preparada.

 

Los radares de la industria alimentaria llevan algún tiempo explorando este segmento de mercado para adaptarse a sus demandas. La mayoría de la población con más de 55 años continúa creyendo que este tipo de productos preparados son de menor calidad que los recién cocinados. En realidad, hace un tiempo que se produjo un punto de inflexión y cada vez más son los que valoran este tipo de elaborados como productos de alto nivel. Aunque su consumo es mucho más limitado en este rango poblacional que en el de consumidores con edades comprendidas entre los 15 y 35 años, es necesario apostar firmemente por nuevos desarrollos en esta línea de productos para dar cabida a la demanda global, tanto de adultos como de jóvenes, para que desde edades tempranas se valore como productos de mayor calidad. De esta forma, la industria trabaja duro cada día para provocar una reorientación  en la percepción de calidad que tienen estos consumidores, objetivo nada sencillo de conseguir y que se está convirtiendo en todo un reto.

 

 

Y es que precisamente el envejecimiento de la población, no debe hacer olvidar cuáles serán las tendencias de consumo de los futuros adultos y qué demandarán en los lineales de los supermercados: alimentos de fácil y rápida preparación que se adapten a sus ritmos de vida y cumplan premisas como equilibrio nutricional, contenido reducido en sal, grasas y azúcares, enriquecidos en calcio, hierro y vitaminas; con una ingesta calórica adecuada mediante una variedad de vegetales ricos en nutrientes, entre otras muchas características; todo ello, sin olvidar a los consumidores con intolerancias a los alimentos y/o alergias que ya ocupan un nicho de mercado muy interesante.  A todo ello hay que sumarle que es esencial contar con alta calidad sensorial, texturas de fácil masticación y balances nutritivos lo más adecuados posibles, por lo que el reto que se presenta no es nada sencillo. Si bien es cierto que ya se han hecho grandes avances por parte de los fabricantes en todos estos puntos,  aún queda bastante camino por recorrer.

 

El principal objetivo no es sólo garantizar un producto final de excelentes atributos organolépticos y fabricados bajo estrictos controles de calidad y trazabilidad, sino ser capaces de conseguir una valoración positiva global hacia ellos, afianzando de manera creciente la  confianza de los consumidores y permitiendo así su aceptación normalizada en el día a día como cualquier producto de consumo habitual.