Se publica el Reglamento con medidas para reducir la acrilamida en los alimentos.

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(28/11/2017) El Reglamento (UE) 2017/2158 decreta medidas de moderación que identifiquen las fases de transformación de alimentos en las que pueda crearse acrilamida y actuaciones para disminuir sus niveles. Además, acoge un proceso de revisión trianual de los niveles de referencia relacionados con la presencia de este contaminante en productos alimenticios como galletas, pan, patatas, café, etc.

 

El pasado 21 de noviembre se promulgó el Reglamento (UE) 2017/2158, de la Comisión, de 20 de noviembre de 2017, por el cual se decretan medidas de moderación y niveles de referencia para disminuir la existencia de acrilamida en los alimentos que introduce unos Códigos de prácticas (CoP) proporcionados, vinculantes y que van destinados a reducir los niveles de acrilamida de los productos que se ponen a disposición de los consumidores directamente para su consumo, o incluso para que puedan ser cocinados en los hogares.

 

La acrilamida es un compuesto orgánico de peso molecular reducido y muy soluble en agua, que se forma a partir de azúcares y asparagina, componentes que aparecen de manera natural en ciertos alimentos cuando se elaboran a temperaturas normalmente por encima de 120° C y con niveles bajos de humedad. Se forma sobre todo en alimentos ricos en hidratos de carbono, fritos u horneados, con materias primas que contienen sus precursores, como patatas, cereales y granos de café.

 

 

En 2015, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) aprobó una sentencia relacionada con la existencia de acrilamida en los alimentos. Teniendo en cuenta los actuales niveles de exposición a través de la alimentación, los posibles efectos nocivos de la acrilamida sobre el desarrollo pre y post natal, la reproducción masculina y el sistema nervioso no fueron considerados como preocupantes. No obstante, los niveles actuales de exposición a la acrilamida mediante la alimentación en todos los grupos de edad son razón para preocuparse por sus efectos cancerígenos.

 

Con respecto a ello, ante la falta de medidas obligatorias y coherentes que apliquen las empresas alimentarias para disminuir los niveles de acrilamida, es fundamental, a través de la instauración de medidas de moderación adecuadas, garantizar la seguridad alimenticia y disminuir la presencia de estos contaminantes en los productos alimentarios con materias primas que contengan sus precursores.

 

Según señala el Reglamento, estos niveles “pueden reducirse mediante un enfoque de moderación, como la aplicación de procedimientos basados en los principios del análisis de peligros y puntos de control crítico (APPCC) o prácticas de higiene correctas”.

 

Además de las directrices de moderación, este reglamento recoge también algunas normas referentes al muestreo y análisis de acrilamida.

 

 

Asimismo, la norma señala la utilidad de adoptar medidas de moderación que reconozcan las fases de transformación de alimentos en las que se forme acrilamida, así como diseñar actuaciones para disminuir sus niveles. Además, indica que los niveles de referencia tienen que determinarse en función de los últimos datos de incidencia procedentes de la base de datos de la EFSA, según los cuales se supone que, en una amplia categoría de alimentos, el nivel de acrilamida entre un 10 y un 15% de la producción que ofrece unos niveles más altos normalmente pueden disminuirse a través de la aplicación de buenas prácticas.

 

Además de las medidas de moderación, el reglamento también recoge algunas normas respecto al muestreo y análisis de acrilamida. También recoge un proceso de revisión trianual de los niveles de referencia relacionados con la presencia de acrilamida en los siguientes productos:

 

Este reglamento entrará en vigor a los 20 días de su publicación en el DOUE. A partir de entonces, será obligatorio que los operadores económicos, tanto las industrias como los sectores de hostelería, catering y restauración colectiva, apliquen las medidas para suavizar la formación de acrilamida. Será aplicable a partir del 11 de abril de 2018.